Tomi era un niño normal en el día, pero tenía un secreto: cuando algo malo pasaba en la escuela, se convertía en Super Tomi.
Una mañana, todos los niños llegaron al recreo y descubrieron que todos los juguetes habían desaparecido. Las pelotas, las cuerdas para saltar, los columpios... ¡todo!
"¡Esto es trabajo para Super Tomi!", dijo Tomi escondiéndose detrás de los arbustos.
Con su capa hecha de una sábana vieja y su máscara de cartón, Super Tomi comenzó a investigar.
Siguió un rastro de pelotas hasta el sótano de la escuela. Allí encontró a Berto, el niño nuevo, rodeado de todos los juguetes.
"¡Ajá! ¡Fuiste tú!", exclamó Super Tomi.
Pero Berto comenzó a llorar. "No los robé para quedármelos. Es solo que... nadie quiere jugar conmigo. Pensé que si escondía los juguetes, todos vendrían a buscarlos y podríamos ser amigos."
Super Tomi entendió que a veces las personas hacen cosas equivocadas cuando se sienten solas.
"No necesitas robar juguetes para hacer amigos", dijo Super Tomi quitándose la máscara. "Solo necesitas ser tú mismo. ¿Quieres ser mi amigo?"
Juntos devolvieron todos los juguetes. Tomi presentó a Berto a todos sus amigos, y desde ese día el niño nuevo tuvo muchos amigos con quienes jugar.
Super Tomi aprendió que a veces ser un superhéroe significa ayudar a alguien a sentirse menos solo.
FIN