Copo era el conejo más pequeño del bosque. Todos sus hermanos eran grandes y fuertes, pero él era chiquitito.
"Eres muy pequeño para las aventuras", le decían sus hermanos.
Pero Copo quería demostrar que era valiente. Un día, escuchó que el búho sabio había perdido sus anteojos y no podía ver.
"¡Yo los encontraré!", dijo Copo.
Sus hermanos se rieron. "Eres muy pequeño. Te perderás en el bosque."
Pero Copo no les hizo caso. Saltó, saltó y saltó por todo el bosque buscando los anteojos.
Por ser pequeño, pudo meterse en lugares donde los conejos grandes no cabían: debajo de troncos, entre arbustos espinosos, y dentro de agujeros pequeñitos.
Finalmente, encontró los anteojos en la madriguera de una ardilla que los había tomado prestados sin permiso.
Cuando regresó con los anteojos, el búho estaba muy agradecido. "Copo, eres el conejo más valiente que conozco."
Sus hermanos aprendieron una lección importante: el tamaño no importa cuando tienes un corazón grande y valiente.
FIN